Cuaderno de ejercicios y lecturas – “Taller para empezar a escribir un cuento” de Alberto Chimal

Sesión 1

Ejercicio 1: adición al cuento La camisa mágica.

El soldado se transformó en una paloma y voló a donde el dragón le dijo que se encontraba su esposa. Llegó a un castillo donde habitaba un príncipe y después de volar alrededor la localizó en una recámara lujosa. Se posó sobre el marco de la ventana y descubrió que dormía en los brazos del príncipe con este a su lado. El príncipe se había despertado y después de besar a su amante se vistió con la camisa mágica. 

La paloma voló lejos de la ventana antes despertar la sospecha de la princesa. Se posó fuera de la cocina del castillo y se transformó en un gato sucio y flaco. Tenía que recuperar el regalo que le había obsequiado el dragón y entró sigiloso para la puerta de la cocina. Dentro se encontraba una joven rechoncha y nada agraciada cocinera. Dejó de revolver la mezcla cuando escuchó el maullido del gato. —¿Tienes hambre gatito? —dijo y este volvió a maullar. La cocinera lo acarició antes de servirle un tazón de leche. Vertió la mezcla en un recipiente y lo metió al horno. Cuando el gato se terminó la leche se convirtió en el soldado y dijo —Gracias por tu amabilidad, dulce doncella. Puedes concederme un favor y te recompensaré, ya no tendrás que trabajar para el príncipe porque me casaré contigo. —La cocinera no sabía que pensar de esa proposición pero deseaba ser libre y dejar de servir a la realeza. Se vio tentada y preguntó —¿Qué es lo que deseas? 
—Consigue la camisa de tela gruesa del príncipe. 
—Pero él nunca se la quita salvo cuando se baña en el mar.

El soldado averiguó a qué hora se bañaría el príncipe hoy y le pidió a la cocinera que acompañara con el propósito de llevarle algo de comer para después de su baño. Salió al camino para adelantarse y tomó la forma de una flor en la playa. Pronto aparecieron la cocinera, el príncipe y la princesa que no quiso dejarlo solo con una plebeya. La cocinera cargaba una canasta con pasteles en una mano y llevaba ropa limpia en la otra.

El príncipe vio la flor y admiró la belleza que le confería su existencia en un suelo salado y arenoso, pero la princesa celosa la pidió para ella y la arrancó. A la flor le salieron espinas y la princesa la soltó; esta se convirtió en una mosca que fue a posarse encima de la canasta para pasar desapercibida. El príncipe continuó con su rutina, se desvistió y se metió al agua, mientras la princesa lo observaba fascinada. La mosca se convirtió en un corcel. Tomó la camisa con sus dientes y relinchó para que se subiera la cocinera con todo y canasta; se la llevó lejos. Ya en un lugar seguro se convirtió en el soldado que era y se puso la camisa. Le agradeció a la cocinera mientras comían los aperitivos y le dijo que se casaría con ella tan pronto como terminara encomienda. Entonces el soldado tomó su espada, mató a su esposa traicionera y al amante, y se casó con la joven y adorable cocinera.

Sesión 2

Lecturas sugeridas

Ejercicio 2: crear una intriga de predestinación propia para el cuento La lotería de Shirley Jackson.

Elementos de la intriga del cuento: la lotería en verano, la selección de piedras lisas y redondas, el orgullo de los hijos al tomar la papeleta de su familia, la posibilidad de que no vayan los viejos a la lotería y que esta se celebre antes de recoger el grano, que sin la lotería en lugar de cultivar volverían a recolectar, que es mejor que los ganadores sean jóvenes, que antes no era necesario designar a alguien pero tampoco había tanta gente egoísta:

La propuesta de la nueva intriga de predestinación: el ganador o la ganadora debe pulir las herramientas de cosecha de todo el pueblo con las piedras reunidas.

Sesión 3

Lecturas sugeridas

Otras recomendaciones

Ejercicio 3: perspectiva interna de un fragmento del cuento Colinas como elefantes blancos de Ernest Hemingway.

—¿Y qué haremos después? —Le pregunté mientras volteaba y fijaba mis ojos en los suyos.
Sus ojos se suavizaron y con tono seguro respondió —Estaremos bien después —No pudo evitar bajar la mirada—. Igual que como estábamos.
Tenía que hacerle ver que no me tragaba su palabras. —¿Qué te hace pensarlo? —Le pregunté.
Volteó a ver las colinas que yo sabía que para él no eran más que relieves montañosos, iguales a los que conocía de Estados Unidos, iguales a los que vería en Portugal y el resto del mundo que decidiera visitar en el futuro... sin mí.
Contestó sin distraer la vista del horizonte —Eso es lo único que nos molesta. Es lo único que nos hace infelices. —En ese momento alargó su brazo y me tomó de la mano que tenía sobre la mesa. Miré la cortina de cuentas y quité mi mano de la suya para tomar dos de las sartas; dije sin voltearlo a ver —Y piensas que estaremos bien y seremos felices. 
No quise ver de nuevo la falsedad en sus ojos, me había acostumbrado a ella después de tantas noches y tantos hoteles. Como intuyendo la razón de mi distancia, contestó con una voz pausada y comprensiva —Lo sé. No debes tener miedo. —Su voz me convenció por un instante y me encontré con sus ojos. —Conozco mucha gente que lo ha hecho. —Otro golpe bajo, separándose de la situación como siempre, mi situación.
—Yo también y después fueron felicees. 
—Bueno, si no quieres no estás obligada. —¿Cómo había caído en su juego de nuevo? —. Yo no te obligaría si no quisieras. Me recargué en el respaldo de la silla. Sentía que me encogía cada vez más con sus palabras—. Pero sé que es perfectamente sencillo.
—¿Y tú de veras quieres? —Claro que lo quería, lo necesitaba para sentirse libre de nuevo, libre de mí.
—Pienso que es lo mejor. —Porque el sí piensa y yo solo siento, la sentimental—. Pero no quiero que lo hagas si en realidad no lo quieres. —Agregó con esos ojos de compasión que disfrazaban su egoísmo y en los cuales había creído siempre en el pasado.
—Y si lo hago, ¿serás feliz y las cosas será como eran y me querrías? —. Le pregunté aunque en realidad me preguntaba a mi misma y supe al momento la respuesta.
Quería convencerme y se levantó para tomarme de la cara y darme un beso en la frente. Susurró para deshacer mi voluntad —Te quiero. Tú sabes que te quiero.

Sesión 4

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Otras recomendaciones

Ejercicio rápido: cambiar punto de vista del cuento Cabecita blanca de Rosario Castellanos a otro personaje – Carmela.

Al recoger a sus hijos de la casa de su madre, Carmela le había preguntado por su papá; a lo que ella había contestado que el señor llegaría tarde porque de nuevo iba a trabajar hasta tarde con su secretaria para sacar las facturas del mes. Carmela estaba empezando a replicar y su madre la interrumpió como adivinando qué le iba a decir y aclaró que no se preocupara por su padre, estaba en la casa de la secretaria, a una cuadras de la de ella y le prometió que regresaría tan pronto como terminara.

Carmela permaneció callada no creía que su madre fuera tan ciega para defender a su adúltero y todavía más desvergonzado padre, pero ahí estaba segura de lo responsable que era su marido y lo afortunada que era ella de ser su esposa. Una abnegada total que vive en las nubes. A pesar de esa niebla que la separaba de la realidad, a Carmela la exasperaba la envidia que le tenía a su madre: un matrimonio real donde la pareja se mantenía junta por años, al menos en apariencias. 

Si bien había pasado cinco años desde que su esposo había dejado el hogar de Carmela con la sola explicación de haber conseguido un trabajo como agente de viajes, quién sabe dónde y quién sabe cómo, ella mantenía la ilusión de recibir una llamada de su esposo rogándole el perdón, de atender un llamado de la puerta y descubrir que su esposo estaba de vuelta, de sentirlo a su lado al despertar y escuchar su arrepentimiento y tal vez una lágrima o dos. 

Carmela deseaba poder intercambiar su ambición por la abnegación de su madre con tal tener una familia como en la que ella había crecido. Prefería creer lo que se cuenta que pensar por sí misma, si eso significaba que sus hijos crecerían en un ambiente de familia. Pensaba en lo que había hecho diferente a su madre, pero había seguido todos y cada uno de sus paso y aunque planeó con su prometido la vida que tanto anheló, este desapareció y ahora nunca la podrá conseguir.

Ejercicio 4: planteamiento descriptivo de un narrador indigno de confianza.

Descripción de cómo el personaje se ve a sí mismo.

Estudiante de preparatoria a punto de graduarse termina de alistarse para su evento de graduación. Se ve en el espejo mientras se lava los dientes. Su padre termina de cambiarse y su madre revisa que la videocámara esté cargada y tenga la memoria libre. Su padre recibe una llamada del trabajo que resuelve en ese momento y su madre le avisa sus amigas que ya van para el evento de graduación, a los que estas también asistirán para apoyar a la joven.

Descripción de cómo es el personaje en realidad.

Estudiante de preparatoria a punto de graduarse no puede terminar de alistarse para su evento de graduación. Se ve en el espejo mientras llora y su maquillaje se corre. Su padre no sabe si terminar de cambiarse. Su madre revisa que hace su hija en el baño y que tenga la cabeza libre. Su padre recibe otra llamada de la otra hija y su madre le marca a sus amigas para decirles que van tarde al evento de graduación, estas le dicen que no se preocupen que allá se encuentran, el punto es apoyar a la joven. 

Sesión 5

Lecturas sugeridas

Otras recomendaciones

Ejercicio rápido: intervención de una noticia

Opción A

Texas ha cortado el grifo de aire a México. El gobernador del Estado, Greg Abbott, ha prohibido este miércoles las exportaciones fuera del territorio hasta el 21 de febrero. La orden, efectiva de forma inmediata, obliga a los productores a condensar el aire en centrales energéticas texanas. Con esto, Abbott pretende incrementar las reservas domésticas a los miles de ciudadanos que se están quedando sin aire a raíz de la mayor contaminación de su historia. México, que depende del aire texano y que también ha sufrido por el esparcimiento de la contaminación ha llamado a "actuar en conjunto" para asegurar el abasto. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha pedido este jueves a los ciudadanos respirar menos ante posibles nuevos cortes.

Opción B

Texas ha cortado el grifo de remesas a México. El gobernador del estado, Greg Abbott, ha prohibido este miércoles las exportaciones fuera del territorio hasta el 21 de febrero. La orden, efectiva de forma inmediata, obliga a los migrantes a gastar las remesas en centros comerciales texanos. Con esto, Abbott pretende incrementar el gasto doméstico a los miles de negocios que se han quedado sin ingresos a raíz del mayor confinamiento de la historia. México, que depende de las remesas texanas y que también ha sufrido un apagón masivo por el quédateencasa, ha llamado a "actuar en conjunto" para asegurar abasto. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha pedido este jueves a los ciudadanos ahorrar más ante posibles nuevos cortes.

Noticia intervenida: Texas ahoga a México con el cierre de la exportación de gas natural a causa del temporal

“Texas ha cerrado el grifo de gas a México. El gobernador del Estado, Greg Abbott, prohibió este miércoles las exportaciones fuera del territorio hasta el 21 de febrero. La orden, efectiva de forma inmediata, obliga a los productores a vender el gas a centrales energéticas texanas. Con esto, Abbott pretende incrementar el suministro doméstico a los miles de ciudadanos que se han quedado sin electricidad a raíz de la mayor nevada de su historia. México, que depende del gas texano y que también ha sufrido un apagón masivo, llamó a EE UU a “actuar en conjunto” para asegurar el abasto de la sustancia. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha pedido este jueves a los ciudadanos ahorrar electricidad ante posibles nuevos cortes.”

Fragmento obtenido de https://elpais.com/mexico/2021-02-18/texas-ahoga-a-mexico-con-el-cierre-de-la-exportacion-de-gas-natural-a-causa-del-temporal.html

Ejercicio 5: crear una reseña de un libro o película que no existe.

Aproximación al norte de Julia Hernández

Verónica Cruz escribe que la película El día que el norte dejó de serlo de la cineasta cachanilla, Julia Hernández, es una revelación del desconocimiento que tenemos los mexicanos de nosotros mismos. Añade, también, en su reseña para el período La Jornada que sorprendentemente tuvo la oportunidad de quedar seleccionada para la mayor parte de los festivales, grandes y pequeños, del mundo, a diferencia de lo que sucedió con Ya no estoy aquí de Fernando Frías de la Parra, a pesar de que ambas apuestan por explorar el autoexilio y el reconocimiento del que vuelve a una casa que ya no existe. Antes Sergio Huidobro había publicado en Tempestad que con esta película Hernández se integraba a la generación de directores mexicanos que están revitalizando el cine mexicano ya dormido por las producciones planas y comerciales: “Estamos presenciando una verdadera dirección de cine acucioso, sincero, ecléctico”.

María Luis Beltrán resume en CINE PREMIERE, de manera muy puntual, que el nuevo largometraje de Julia Hernández enfoca nuestra atención en un norte que desconocemos y que ya ha desaparecido: Baja California. Para que el análisis prosiga su curso de manera clara, más vale explicar de qué va. Es la historia de Larissa, una mujer que creció en una ciudad fronteriza del noroeste del país, a la que vuelve para pelear la herencia de sus padres. Es un solo día el que vivimos a través de los ojos de Larissa, pero su realidad es tan palpable que nos descubrimos reconociendo junto con ella que el norte se ha vuelto el centro y que ella es la única que sigue siendo del norte, a través de sus recuerdos de la adolescencia. A pesar de haber perdido el acento, el contacto con sus amigos y estar a punto de perder la casa de sus padres. Ella aprovecha su estancia para visitar los lugares y a las personas que cree han trascendido el tiempo para confirmar que no debió de haber regresado para al menos mantener su recuerdo intacto.

También a través de la mirada de Larissa, sentimos el centro del país en las calles, los comercios, la violencia y fugacidad del tiempo. Se han acabado la paz y la dualidad fronteriza, las carnes asadas, el sol y los paros. Carlos Aguilar incluye la obra de Julia Hernández entre las mejores películas del año, donde destaca el uso del lenguaje para evidenciar la desaparición del norte y ejemplifica la pérdida del norte con las reacciones que la ciudad y las personas tienen hacia las acciones de Larissa. Humildemente Julia Hernández nos introduce con las de perder la herencia de Larissa, y cuando menos lo esperamos nos quedamos sin nada, desaparece el norte era desapercibido y solo terminamos con el recuerdo una identidad disuelta.

Sesión 6

Lecturas sugeridas

Otras recomendaciones

  • The Leftovers (serie)
  • Providence de Alan Moore

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